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Salir solo a la montaña

Comparte!Para celebrar la primavera, vamos a lanzar con este artículo, un tema que no deja de estar cargado de doble polaridad. Ya que como siempre me ha gustado decir: No […]
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Para celebrar la primavera, vamos a lanzar con este artículo, un tema que no deja de estar cargado de doble polaridad. Ya que como siempre me ha gustado decir: No es oro todo lo que reluce, ni carbón todo lo que no brilla. Sigue leyendo y descubre a qué me refiero.

En Zona Trekking siempre abogamos por todo aquello que significa seguridad. Por eso mismo, cuando hablamos de viajar acompañados a nuestras queridas montañas, lo hacemos pensando en que eso puede ser un equivalente a esa mencionada seguridad. Por ejemplo, en algunos entornos, la fauna peligrosa puede mantenerse más a raya si estamos en grupo; ya que este es identificado mucho antes por el animal, en contrapartida a si se caminase en solitario. Además, los animales, igual que las personas, miden el conjunto de fuerzas; y una persona solitaria, en muchas ocasiones resultará más apetecible.


“…serenidad que puede aportar el hecho de estar contigo mismo y sentir que te impregnas y fusionas mucho más intensamente con el entorno que te rodea.”


Luego podemos pensar en circunstancias como el hecho de acabar herido. Pensemos en algo tan simple como un esguince, tras pisar mal una roca, o una caída tonta.  Ahí, el hecho de ir acompañado, muy mucho suavizará nuestro regreso y/o evacuación del lugar.

¿Y si pensamos en un entorno hostil invernal, donde la meteorología se nos pone en contra y el frío acecha sin miramientos? El calor humano puede llegar a salvarnos el culo, como ya hemos comentado en artículos como este: Enfermar en la montaña: Tipos de enfermedades y cómo actuar (III)

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Ejemplos que nos pueden llevar a desembocar en una última casuística, como podría ser una rotura o dislocación de extremidad. ¿Sabéis lo doloroso o dificultoso que puede llegar  a ser intentar recolocarse un hombro o entablillarse una pierna rota en solitario? O quizá imposible. Y sí, puede que a lo mejor seas tú el experto en la materia. Pero una cosa es la teoría y otra muy distinta la práctica. Es mucho mejor tener la posibilidad de guiar a un compañero/a a que realice tal acción que intentarlo uno mismo.

Pero como comentaba al inicio de este artículo, nos adentramos en un contenido que puede llegar a tener una doble vertiente. Ya hemos visto el ying, bien, pues ahora vayamos a por el yang.

A pesar de todo lo mencionado, para muchas personas (entre las que me incluyo), la atracción de la soledad en algunos momentos es muy fuerte. Y no me refiero al perfil de lobo solitario, que no soporta hacer nada en grupo. En esta ocasión no me refiero esto. Pero si bien es cierto que todos quizá, en un momento u otro, hemos necesitado de esa soledad para poner la mente en orden y aclarar las ideas. O incluso simplemente, la serenidad que puede aportar el hecho de estar contigo mismo y sentir que te impregnas y fusionas mucho más intensamente con el entorno que te rodea.  Puede resultar muy gratificante el hecho de caminar y únicamente percibir el sonido de los latidos de tu corazón y sentir tu propia respiración, fruto de un esfuerzo realizado. Además, en contrapartida a lo antes mencionado, aunque quizá seamos “una presa fácil”, también la fauna estará más disponible a nuestros ojos vista. Ver todo tipo de animalejos será algo mucho más al alcance de nuestra mano, porque además de ser más silenciosos, nuestra atención estará más disponible a lo que nos rodea.


“Una práctica desaconsejada es el hecho de llevar auriculares con música mientras estamos en una salida de trekking en solitario.”


No obstante, si estás empezando en el senderismo, la mejor opción será siemper el hecho de ir acompañado. Aquí instaurarás en tu persona un mínimo de conocimientos y saber hacer. Luego ya será decisión tuya “perderte” con tu yo interno.

Dicho esto, vamos a darle un cierto grado de utilidad al artículo y os recomendaremos una serie de cosas a tener en cuenta si decidimos ir a la montaña en solitario.

  1. Reconocer los riesgos. Y aquí no se trata de ser alarmistas. No van a diferir en absoluto de lo mismo que se debe hacer cuando se viaja en grupo.  Pero al viajar solos, deberemos tener en cuenta esto y multiplicar la equipación que llevemos con nosotros. No podrás repartir cargas, así que todo lo que puedas necesitar, lo tendrás que cargar tu mismo/a. Sin olvidarnos de realizar, si cabe, un planteamiento mucho más exhaustivo acerca del entorno a recorrer, el clima y la posible fauna que habita el lugar. Debemos cuantificar todo y mirar de no dejar nada al azar; la suerte es algo que no siempre nos acompaña cuando salimos a la montaña.
  2. Dejar a algún familiar o conocido el trazado que seguirás y los horarios previstos, así como toda la información que pueda resultar de interés en caso de que te demores por algún motivo y/o sea necesario salir en tu búsqueda.
  3. Actuar con sentido común. Una práctica desaconsejada es el hecho de llevar auriculares con música mientras estamos en una salida de trekking en solitario. Debemos tener nuestra capacidad de percepción al cien por cien. Eso nos permitirá, por ejemplo, volvernos algo más ruidosos si sospechamos que puede haber algún animal peligroso a nuestro alrededor. Por otro lado, ese sentido común, nos debe guiar a la hora de escoger el trazado más adecuado, que nos mantenga alejados de riesgos innecesarios.
  1. Salir teniendo un mínimo de habilidades de supervivencia. Está muy bien leer muchos artículos en zonatrekking.com acerca de cómo hacer fuego, primeros auxilios o construir un refugio. Pero… ¿qué tal si además lo practicamos un poco? (mucho ojo con el tema del fuego, recordad que hay unas fechas y lugares en los que está TERMINANTEMENTE PROHIBIDO). Pero lo dicho, no sirve de nada tener mucho conocimiento teórico, sin haberse ensuciado nunca las manos. Mejor haber practicado en grupo antes, en días exclusivamente dedicados a ello, que encontrarse en la situación y tener que experimentarlo por primera vez.

“Nuestro cuerpo es inteligente y siempre va a mirar de buscar la mejor alternativa para su propia supervivencia.”


  1. Confía en tu instinto. No habrá mejor aliado. Bueno, de hecho no tendrás otro cuando vayas solo. Generalmente, el instinto, acompañado/derivado del sentido común, suelen llevarte por el mejor camino, tanto en sentido figurado como literal.  Nuestro cuerpo es inteligente y siempre va a mirar de buscar la mejor alternativa para su propia supervivencia. Entonces…¡hazle caso leñe!
  2. Para cuando lo necesites. Da la vuelta cuando te lo pida el cuerpo. Rectifica. ¿No hace falta mayor explicación a esto, no?
  3. Sé amistoso/a. Bastante frialdad y gente rancia existe entre los ladrillos de las grandes urbes (y no tan grandes). Si vas solo durante horas y te cruzas con alguien… ¿le vas a poner cara de perro? ¡Noooo! En el medio natural todos somos compañeros y nunca sabes cuando vas a poder necesitar la ayuda del prójimo. Y no lo olvides: todos tenemos memoria. Una sonrisa acompañada de un “Hola” lleno de cortesía, puede suponer una gran diferencia en según que circunstancias. Y si no te apetece, pues para la próxima ruta desayuna mucha más cantidad de All-bran.

Y para acabar quiero que quede clara esta reflexión: Solos o acompañados, disfrutad mucho del entorno natural y dadle mucho mimo. Si hacemos eso, seguro que nos será devuelto y sobradamente multiplicado.

Pasadlo bien trekkers y… ¡buenas rutas!

P.D.: Solos o en grupo, solemos cargar nuestro móvil y ahora hay cobertura hasta en el centro de la tierra. Es ahí donde tenéis que enviarnos vuestras fotos y tweets de vuestra aventura a #Zonatrekking    😉

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